Artista 08,2017

(Agosto 2017)

Fernando Pacheco


 

Fecha: 2017-08-01

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Tzalam 2, 2017
Tzalam 2, 2017
Madera de tzalam y bronce
28 x 30 x 30 cm

 

El pintor y escultor Fernando Pacheco proviene de una formación y trayectoria profesional como diseñador, profesión que abandona para dedicarse por completo a la pintura y a la escultura.

 

Fernando Pacheco ha desarrollado su trabajo artístico desde la abstracción pura para, poco a poco, incorporar una serie de figuras geométricas sencillas y básicas, como el círculo y el cuadrado. El punto de partida para la creación de piezas escultóricas y bidimensionales surge desde una rigurosa y sistemática experimentación con diferentes materiales y técnicas, proceso que lo lleva a involucrarse plenamente en el comportamiento de la materia y sus posibilidades creativas.

 

Para Fernando Pacheco los materiales son inagotables y permiten ilimitadas posibilidades creativas. Incursiona en las distintas técnicas pictóricas, trabajando tanto el acrílico como los medios gráficos y el óleo sobre soportes muy variados, inicialmente de manera más intuitiva, y a lo largo de un proceso que ha estado determinado por la estrecha relación entre la materia y el pensamiento: la exploración de los elementos y la técnica, la observación prácticamente científica del comportamiento de los materiales, y la búsqueda de formas y lenguajes propios que concretizan un conjunto de ideas y conceptos.

 

Uno de los soportes que el artista ha trabajado extensamente es el óleo sobre papel, generando un complejo procedimiento: aplica barniz y resina –que, a su vez,  también interviene- y que, al mismo tiempo, sirve de capa protectora para tan frágil material. Simultáneamente, esgrafía los papeles y los recorta para nuevamente montarlos, creando una suerte de collage y estableciendo un juego –una búsqueda- de volúmenes, profundidad y sucesión de planos, llegando así al relieve, que es la transición hacia el espacio; es decir, las formas tridimensionales.

 

Partiendo desde la pintura y siempre dentro del informalismo -la abstracción pura, expresionista, intuitiva- empezó a situar elementos geométricos elementales: círculos, líneas, cuadrados. El complejo trabajo de experimentación con las técnicas y materiales, inevitablemente conduce al azar y al accidente. Desde este proceso tan rico, el artista - a la vez que continúa sus rigurosas incursiones matéricas- se sitúa en un punto de búsqueda del equilibrio y del orden, de darle cuerpo y sustancia al caos.

 

La posterior realización de piezas escultóricas surge al calor de la elaboración de las primeras obras bidimensionales, más puramente abstractas, en las que sitúa un cuadrado, figura geométrica que, a la vez que confiere estabilidad, contextualiza: da un sentido de ubicación y determina la relación entre las distancias y los tamaños. Antes del tránsito hacia la tridimensión, juega con las texturas, traza círculos azarosamente que, sucesivamente, se unen con otros, se interceptan y chocan entre sí; crea formas circulares internas, unas dentro de otras, hasta que fragmenta este elemento geométrico y le da la posibilidad de reproducirse ilimitada y libremente hacia un espacio imaginario y, por lo tanto, ilimitado. El círculo sale del marco cuadrado o rectangular y, entonces, en un continuo movimiento, sugiere la posibilidad de lo infinito, concepto que determina toda su producción artística y que se concreta, entre muchos otros aspectos, en las variantes que permite, por ejemplo, la línea –el dibujo-,  sus distintas expresiones y variedades: la matemática interrupción, que, en este caso, se transfiere en una rítmica sucesión de puntos.

 

El tránsito hacia las obras escultóricas implica el paso de las formas a los cuerpos geométricos. Pero fundamentalmente, un proceso complejo y minucioso que requiere de varias etapas que comienzan con el dibujo. Es tal vez en la escultura donde el artista consigue expresar más concretamente el concepto de lo infinito.

 

Por medio del dibujo, Fernando Pacheco define y establece los distintos planos y perspectivas –las miradas simultáneas- que concretiza, principalmente, a través del trabajo elaborado con diferentes maderas y sus derivados, aunque también ha realizado piezas en metales. Algunas veces interviene manualmente un fragmento, una pieza entera;  esto, además, significa un conocimiento profundo de la materia y el procedimiento técnico y de sus cualidades -unas maderas más suaves que otras- y sus variantes –los aglomerados.

 

El concepto de infinito está presente en la creación de constantes rítmicas, a lo largo de los intrincados juegos con el volumen, en la creación de una variedad de formas y espacios que no se repiten; en las superposiciones de los planos, en los contrastes determinados por el material y su procedimiento. El resultado es sorprendente. Pese a la persistencia de lo geométrico, las esculturas de Fernando Pacheco –de extrema delicadeza y cuidado- son absolutamente orgánicas. Las obras remiten, recuerdan y refuerzan este movimiento permanente y constante de la naturaleza: allí donde se encuentra lo infinito.

 

http://www.ferpacheco.com

 

 

Autor/Redactor: Redacción Artes e Historia México
Editor: Manuel Zavala Alonso

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