La Biblioteca Británica puso disposición del público 1000 libros del siglo XIX a través de una novedosa aplicación para el iPad. Cada libro puede consultarse de manera individual, página por página y en alta definición, lo que permite una lectura sin dificultades y excelentes acercamientos. Geografía, topografía, novelas, ficción y prosa, poesía y drama, filosofía, además de una amplia sección de historia universal con un segmento dedicado a centro y Sudamérica, son algunas de las temáticas que pueden encontrarse.

 

“>En mi primer uso me encontré con dos ediciones de gran belleza:Incidents of travel in Central America, Chiapas and Yucatan (1842) de John L. Stephens con las ilustraciones de Frederick Catherwood; yMexican landscapes and popular sketches (1855) de Sartorius con las ilustraciones de Rugendas. Qué más se puede pedir.

 

Frederick Catherwood, Estela de Copán, ca. 1840

 

Si bien la página web de la Biblioteca Británica permite la consulta de algunos de estos libros, la experiencia en el iPad -en opinión de Mitchell Davies director de la empresa que desarrolló la aplicación BiblioLabs- “permite un nivel de intimidad que evoca un sentido de involucramiento y curiosidad que no es posible en la experiencia del explorador web.” Y en efecto, así es. La emoción de descubrir cada uno de los libros pasando la mano sobre la pantalla, recorriendo página por página volúmenes reservados, normalmente inaccesibles al gran público, es incomparable a lo que pudiera ofrecer cualquier otro medio.

 

Hace al menos diez años, la Biblioteca Británica fue pionera en facilitar el acceso a los libros y documentos de su fondo reservado. Entonces desarrollaron el software “Turning the pages”. Con éste se podían consultar textos que cambiaron nuestra visión del mundo como el tratado de anatomía de Vesalio o el primer atlas de Europa realizado por Gerhard Mercator. Al paso de los años la consecuencia lógica era que la Biblioteca Británica continuara esta vocación de preservación y difusión en nuevos medios como el iPad.

 

Al parecer, esto es sólo un adelanto de lo que se verá próximamente. Mientras tanto, la Biblioteca Británica continuará ofreciendo esta aplicación de manera gratuita, aunque por mucho tiempo. En un futuro no muy lejano colocarán en el mercado una suscripción de paga con la cual se accedería a un fondo de 60mil libros y contando. Los ingresos generados serían destinados a la digitalización del acervo, labor por demás loable.

 

Con tanta discusión sobre la muerte del libro en papel debido a la prevalencia del libro digital, me arriesgo a afirmar que gracias justamente a la existencia de éste último, muchos volúmenes en papel serán preservados por muchos años más y serán accesibles en cualquier latitud del planeta. Esto, ni Mercator se lo hubiera imaginado cuando realizó aquélla primera proyección geográfica del mundo conocido hacia 1570.