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Mayas, el lenguaje de la belleza: miradas cruzadas, cierra itinerancia en el Museo Nacional de Antropología

 

2017-08-04

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Mayas, el lenguaje de la belleza: miradas cruzadas, cierra itinerancia en el Museo Nacional de Antropología

Foto: Tablero del Trono del Templo XXI de Palenque. Foto INAH

Después de recorrer las capitales de China y Alemania y la ciudad italiana de Verona, la exposición Mayas, el lenguaje de la belleza regresa a México con un nuevo subtítulo: Miradas cruzadas, para concluir su exitosa itinerancia en el Museo Nacional de Antropología con la incorporación de nuevas piezas y de testimonios contenidos en textos indígenas y crónicas españolas civiles y religiosas del siglo XVI.

 

En la muestra, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), todas las piezas se centran en un elemento predominante en la plástica maya en la que se conjugan temporalidades, estilos y las distintas funciones de los objetos: la representación del cuerpo y el concepto de belleza, que no se puede comprender sin considerar su profunda relación con lo divino y la virtud, visión que, por otro lado, contrasta con las impresiones de quienes venían del otro lado del océano.

 

Mayas, el lenguaje de la belleza. Miradas cruzadas reúne una serie de elementos arquitectónicos, objetos suntuarios y utilitarios elaborados en una amplia diversidad de materiales y técnicas. Las piezas provienen de 45 sitios arqueológicos situados en los estados de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán, y su antigüedad data desde 500 a.C. a la época del contacto con los españoles, el siglo XVI.

 

No dejan de sorprender la variaciones estilísticas de las piezas, el desarrollo de la línea en el caso de las pinturas en vasijas de cerámica, el trabajo del cuerpo, manifestado en las expresiones faciales, movimientos y posiciones corporales; la precisión, en algunos casos, al representar detalles ornamentales y faciales, evidentemente en las estelas, los rostros de Pakal, entre otros aspectos formales.

 

La curadora Karina Romero Blanco -ex directora del Museo Arqueológico de Cancún (hoy Museo Maya de Cancún)- dio a conocer que en esta edición de la exposición se han integrado 35 piezas inéditas, muchas de las cuales tuvieron un arduo trabajo de conservación. Por ejemplo, los dos paneles procedentes de Pomoná que representan a uno de sus gobernantes y a su consorte, y la figura en madera de un enano, del mismo sitio tabasqueño; un fragmento de textil descubierto en la Cueva de El Lazo, en Chiapas; una vestimenta ritual hecha con conchas, que semeja las escamas de un pez, encontrada en Oxtankah (Quintana Roo), y la figura de un hombre sosteniendo un pescado de Ek Balam, Yucatán.

 

José Enrique Ortiz Lanz, coordinador nacional de Museos y Exposiciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), señaló que el cierre de esta exposición abre nuevas perspectivas, ya que se da en el marco de los 500 años del desembarco de la primera expedición española en tierras mayas. Recordó que en 1517 se realizó el primer contacto entre los españoles y los mayas, cuando Francisco Hernández de Córdoba y doce encomenderos de la isla de Cuba emprendieron un viaje que cambiaría radicalmente la historia de ambos mundos. En el Mayab –la Península de Yucatán-, los expedicionarios encontraron pueblos que los dejaron maravillados por sus avances –comparativamente hablando-, con respecto a los habitantes originarios de las islas caribeñas.

 

Los escritos de Hernán Cortés, Bernal Díaz del Castillo y Pedro de Alvarado, y de los frailes: Bartolomé de las Casas, Diego de Landa, Francisco Núñez de la Vega, así como fuentes documentales, entre ellas las Relaciones Histórico-Geográficas de la Gobernación de Yucatán, dan cuenta de ese mundo para ellos desconocido: atavíos, prácticas y costumbres con las que tuvieron contacto directo.

 

Karina Romero Blanco señaló que en la exposición también se integran las cosmovisiones contenidas en el importante corpus de textos escritos por indígenas y mestizos, como el Popol Vuh, los Libros del Chilam BalamCantares de Dzitbalché y Memorial de Sololá, entre otros, que ofrecen la visión maya en torno a los mismos temas.

 

En sus abundantes y sorprendentes manifestaciones artísticas, los mayas revelaron una serie de detalles físicos de los individuos que conformaron su sociedad, que permiten distinguir, por ejemplo, las actividades y el rango de los miembros, o características físicas como la complexión de los cuerpos, o bien algunas deformidades y patologías, así como prácticas que expresan el concepto maya de lo bello: el estrabismo y el modelado cefálico realizados en niños, o el limado dental que, para los españoles representaban actos salvajes e incomprensibles.

 

Los ideales  de belleza y sus ejemplos expresados a través de las modificaciones corporales, el sistema social e ideológico en el tipo de indumentaria, los animales como acompañantes del ser humano desde su nacimiento;  las deidades y seres del panteón maya, se abordan temáticamente a lo largo de cuatro secciones que estructuran la exhibición: El cuerpo como lienzo, El cuerpo revestido, La contraparte animal y Los cuerpos de la divinidad.

 

Otro de los objetivos de esta exposición es mostrar que las creaciones estéticas de los diferentes sitios y periodos de la historia prehispánica maya fueron resultado de procesos sociales, políticos y religiosos, y no solamente piezas concebidas para su contemplación.

 

El primer núcleo de la exposición, El cuerpo como lienzo, presenta una serie de figurillas, esculturas y elementos arquitectónicos en los que se representan las distintas intervenciones en el cuerpo, como el modelado cefálico, el estrabismo, la pintura corporal y escarificaciones realizadas en hombres, mujeres, jóvenes, ancianos, enfermos y cautivos. De estos últimos, destacan los monumentos producidos en Dzibanché y Toniná, que conmemoran la captura de un prisionero de guerra.

 

En El cuerpo revestido el espectador encontrará una serie de estelas y figurillas de la Isla de Jaina, Campeche, realizadas entre los siglos VI y XI, en las que se identifica la indumentaria de hombres y mujeres de diversas edades y estratos. Como muchas de estas piezas provienen de contextos domésticos, es muy probable su relación con ritos personales y familiares. Entre los objetos de uso personal destacan ornamentos elaborados en materiales sumamente apreciados por los mayas, como el jade y la concha Spondylus princeps.

 

La contraparte animal es la sección que reúne un conjunto de imágenes de serpientes y jaguares, animales abundantes en la iconografía maya, pero también una serie de aves, reptiles y anfibios -lagartos y ranas-, seres acuáticos, y las dos especies de mono más comunes en la región maya: araña (ma’ax) y aullador o saraguato (ba’ats’); destacan además, las figurillas de Jaina que funcionaron como silbatos, vasijas y vasos.

 

El último apartado, Los cuerpos de la divinidad, contiene representaciones de seres sobrenaturales y deidades. Sobresalen máscaras funerarias halladas en entierros de élite de las ciudades de Calakmul y Dzibanché; un vaso ornamentado con un ave sobrenatural, quizás Itzam Yeh, encontrado en la tumba del soberano de Calakmul “Garra de Jaguar Fuego”; un marcador de un juego de pelota con la imagen de la diosa lunar Ixchel, procedente de Tenam Rosario, en Chiapas; así como portaincensarios encontrados en Palenque y en las cuevas de Tapijulapa y Tacotalpa, en Tabasco.

 

Los contenidos de la muestra que podrá visitarse a partir del viernes 4 de agosto, se basan en la valiosa labor e interpretación desarrollada a lo largo del tiempo por un equipo multidisciplinario entre arqueólogos, antropólogos físicos, etnohistoriadores e historiadores del arte, entre otros grupos de académicos especializados en la cultura maya.

 

Además se han dispuesto una serie recursos audiovisuales y táctiles, entre ellos réplicas de 30 de las piezas más representativas pensadas específicamente para el público visitante con discapacidad auditiva y visual.

 

Mayas, el lenguaje de la belleza permanecerá hasta noviembre próximo en el Museo Nacional de Antropología. Horario: martes a domingo de 9:00 a 19:00 horas. Domingos entrada gratuita a público nacional y extranjeros residentes en México (documento FM vigente). Entrada gratuita a nacionales, mayores de 60 años (credencial del Inapam), menores de 13 años, personas con discapacidad, profesores y estudiantes (identificación vigente).

 

 

 

Autor/Redactor:Redacción Artes e Historia México
Editor: Manuel Zavala Alonso

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